Renee Nicole Good, ciudadana estadounidense de 37 años, falleció el miércoles tras recibir un disparo efectuado por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante un operativo en Minneapolis. El hecho generó conmoción a nivel local y nacional, tanto por las circunstancias del episodio como por el perfil personal de la víctima.
De acuerdo con la versión oficial brindada por la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, el agente abrió fuego luego de que Good intentara embestirlo con su vehículo durante un enfrentamiento ocurrido en una calle nevada. Sin embargo, autoridades estatales y locales cuestionaron esa explicación y pusieron en duda que el accionar haya sido en legítima defensa, especialmente porque el incidente quedó registrado en video.
El episodio ocurrió en un contexto de alta tensión, marcado por el despliegue de alrededor de 2.000 agentes federales como parte de una ofensiva migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, así como por denuncias recientes de fraude en programas de asistencia social dentro de la comunidad inmigrante somalí.
Familiares y personas cercanas describieron a Good como una madre dedicada, poeta y escritora, profundamente comprometida con su familia y su fe cristiana. Madre de tres hijos, había nacido en Colorado y se había mudado a Minnesota el año anterior junto a su pareja. Dos de sus hijos adolescentes son fruto de su primer matrimonio, mientras que el padre de su hijo menor falleció en 2023.
“Era una persona sumamente compasiva, amorosa y siempre dispuesta a cuidar de los demás”, expresó su madre, Donna Ganger, en declaraciones a medios locales. Su padre, Tim Ganger, la definió como “una persona maravillosa” que tuvo “una buena vida, pero también una vida difícil”.
Good había cursado estudios universitarios en la Universidad Old Dominion, donde se graduó en 2020 con un título en inglés y recibió un reconocimiento académico ese mismo año. En redes sociales se presentaba como poeta, escritora, esposa y madre, y también había participado en actividades religiosas y coros musicales durante su juventud.
Tras el tiroteo, vecinos y activistas se congregaron en una vigilia cerca del lugar de los hechos para homenajearla y manifestar su indignación. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, pidió calma a la población, mientras que el gobernador de Minnesota, Tim Walz, expresó sus condolencias y aseguró que se buscará “rendición de cuentas y justicia” por lo ocurrido.
Fuente: CNN

