Las estafas digitales crecen en Uruguay y cada vez son más sofisticadas. Mensajes falsos de bancos, llamadas urgentes, enlaces por WhatsApp, correos que imitan organismos oficiales y perfiles truchos son algunas de las maniobras más utilizadas. La mejor defensa es aprender a reconocer las señales de alerta y proteger nuestros datos antes de que sea tarde.
Las estafas ya no ocurren solo en la calle
Durante años, muchas personas asociaron las estafas con el clásico “cuento del tío”, una llamada telefónica o alguien que se presentaba en una casa con una historia falsa.
Hoy ese método sigue existiendo, pero se mezcló con nuevas formas de engaño digital.
Los delincuentes ahora usan WhatsApp, SMS, correos electrónicos, redes sociales, llamadas falsas, páginas web clonadas y hasta inteligencia artificial para generar confianza y presionar a las víctimas.
En Uruguay, los casos de estafas bancarias, fraudes informáticos y engaños por mensajes falsos se han vuelto cada vez más frecuentes.
Por eso, cuidar los datos personales ya no es un tema solo para expertos en tecnología. Es una necesidad diaria para cualquier persona que use un celular, una cuenta bancaria o redes sociales.
Casos recientes muestran cómo actúan los estafadores
En los últimos meses se han conocido distintos casos de estafas en Uruguay.
Uno de ellos fue informado por Subrayado el 2 de junio de 2026: un joven fue engañado mediante el “cuento del tío” y entregó más de 30.000 pesos luego de recibir una llamada telefónica. El estafador le hizo creer que su padre necesitaba dinero con urgencia para pagar un abogado por un supuesto siniestro grave.
También el Ministerio del Interior informó en 2025 una investigación de Cibercrimen que terminó con diez personas condenadas por estafas bancarias realizadas mediante phishing por WhatsApp.
En ese tipo de maniobra, los delincuentes contactan a la víctima haciéndose pasar por una institución confiable, le envían enlaces falsos o la convencen de entregar datos sensibles.
Otro caso que generó debate fue el de un grupo de 93 personas que denunció haber sido víctima de maniobras fraudulentas vinculadas a phishing, malware y transferencias no autorizadas. El episodio volvió a poner sobre la mesa la responsabilidad de los usuarios, los bancos y los sistemas de seguridad frente a este tipo de ataques.
Qué datos nunca deberías compartir
Una regla básica es entender qué información nunca se debe entregar por teléfono, WhatsApp, correo electrónico o redes sociales.
No se deben compartir contraseñas, PIN, códigos de verificación, números completos de tarjetas, claves de banca digital, códigos que llegan por SMS, fotos de documentos, datos de seguridad ni información de acceso a cuentas.
Los bancos y organismos oficiales no deberían pedirte claves personales por mensaje, llamada o correo.
Si alguien te pide un código “para verificar tu cuenta”, “desbloquear una operación”, “confirmar un pago” o “evitar el cierre de tu usuario”, lo más probable es que se trate de una estafa.
El código que llega a tu celular es una llave de acceso. Si se lo das a otra persona, puede entrar a tu cuenta, tu WhatsApp, tu correo o tu banco.
Phishing: cuando una página falsa imita a una real
El phishing es una de las técnicas más usadas.
Consiste en engañar a una persona para que ingrese sus datos en una página falsa que parece ser de un banco, una empresa, una red social o un organismo público.
El mensaje puede llegar por correo, SMS, WhatsApp o incluso por publicidad en redes sociales.
Puede decir que tu cuenta fue bloqueada, que hubo un movimiento sospechoso, que tenés una devolución para cobrar o que debés actualizar tus datos.
La víctima entra al enlace, ve una página parecida a la real, escribe sus datos y sin darse cuenta se los entrega al estafador.
AGESIC recomienda verificar siempre el remitente, revisar si el dominio coincide con la institución real y confirmar por otra vía si el contacto es auténtico.
Smishing y mensajes falsos por celular
El smishing es parecido al phishing, pero llega por SMS o mensajes de texto.
Puede aparecer como un aviso de banco, empresa de encomiendas, correo, tarjeta, billetera digital o supuesto organismo oficial.
El objetivo es el mismo: que la persona toque un enlace y entregue información.
Estos mensajes suelen usar frases urgentes como:
“Su cuenta será bloqueada”.
“Detectamos una operación sospechosa”.
“Debe actualizar sus datos”.
“Tiene una devolución pendiente”.
“Confirme su identidad ahora”.
Cuando un mensaje apura, amenaza o promete dinero fácil, hay que desconfiar.
Estafas por WhatsApp
WhatsApp es uno de los canales más usados por los estafadores porque genera confianza y permite contacto directo.
Algunas maniobras comunes son:
- Hacerse pasar por un familiar en apuros.
- Fingir ser un banco o empresa conocida.
- Pedir códigos de verificación.
- Ofrecer préstamos demasiado fáciles.
- Enviar enlaces falsos de sorteos, promociones o beneficios.
- Hackear una cuenta y escribirle a los contactos pidiendo dinero.
Una recomendación simple es verificar siempre por otro medio.
Si un supuesto familiar pide dinero por WhatsApp, llamalo directamente. Si dice que no puede hablar, desconfiá. Si pide transferencia urgente, más todavía.
También es fundamental activar la verificación en dos pasos de WhatsApp. Esa función agrega un PIN extra y dificulta que roben la cuenta.
Qué recomiendan los bancos y el Banco Central
El Banco Central del Uruguay recomienda que, ante cualquier contacto sospechoso, el usuario verifique el origen y se comunique con su banco por los canales oficiales.
También advierte que no se deben abrir enlaces ni descargar archivos adjuntos si no se puede confirmar la autenticidad del mensaje.
El BROU, por su parte, advierte sobre modalidades como ingeniería social, phishing y smishing.
La ingeniería social ocurre cuando el delincuente manipula a la persona para que entregue información confidencial. No siempre necesita hackear nada: muchas veces logra que la propia víctima entregue la clave, el código o el acceso.
El banco también recomienda no acceder a eBROU ni a servicios bancarios mediante enlaces recibidos por correo, mensajes de celular, redes sociales o buscadores. Lo más seguro es escribir directamente la dirección oficial o ingresar desde la aplicación oficial.
Parámetros básicos de seguridad
Para reducir riesgos, es importante aplicar medidas simples pero efectivas.
La primera es usar contraseñas fuertes. Una buena contraseña debe combinar letras, números y símbolos. No conviene usar fechas de nacimiento, nombres de hijos, número de cédula, dirección o palabras fáciles.
También es recomendable no repetir la misma contraseña en todos los servicios.
Si una cuenta se filtra y usás la misma clave en el correo, banco, redes y aplicaciones, el daño puede ser mucho mayor.
Otra medida clave es activar el doble factor de autenticación en todos los servicios posibles. Esto agrega una segunda barrera de seguridad además de la contraseña.
También conviene mantener actualizado el celular, la computadora, el navegador y las aplicaciones. Muchas actualizaciones corrigen fallas de seguridad.
Alertas bancarias y control de movimientos
Una forma muy útil de detectar problemas rápido es activar alertas de movimientos bancarios.
Muchos bancos permiten recibir avisos por compras, transferencias, retiros o movimientos de tarjeta.
Si aparece una operación que no hiciste, podés actuar antes de que el daño sea mayor.
También es recomendable revisar con frecuencia el estado de cuenta, especialmente si se usan tarjetas en comercios, compras online o aplicaciones.
No hay que esperar al resumen mensual para descubrir movimientos extraños.
Cómo reconocer una estafa antes de caer
Hay señales que deberían encender una alarma.
Si el mensaje genera urgencia, amenaza con bloquear una cuenta o pide actuar “ahora mismo”, hay que detenerse.
Si llega de un número desconocido, correo extraño o perfil nuevo, hay que verificar.
Si el enlace no coincide con la web oficial, no se debe ingresar.
Si te piden códigos, claves o datos de tarjeta, es una señal clara de peligro.
Si la oferta parece demasiado buena para ser real, probablemente sea falsa.
Y si alguien te presiona para no consultar con nadie, también es una señal de manipulación.
Los estafadores buscan que la víctima actúe rápido, con miedo o emoción. Por eso, la mejor respuesta es frenar, pensar y verificar.
Compras por internet: cuidado con perfiles falsos
Muchas estafas también ocurren en compras por redes sociales.
Perfiles falsos ofrecen productos a precios muy bajos, piden seña o transferencia y luego desaparecen.
Antes de comprar, conviene revisar si el perfil tiene antigüedad, comentarios reales, dirección, datos claros, reseñas y formas de contacto verificables.
También es importante desconfiar de cuentas que solo aceptan transferencia inmediata, no muestran información del comercio o presionan con frases como “últimas unidades” o “solo por hoy”.
En caso de duda, es mejor no enviar dinero.
Qué hacer si ya caíste en una estafa
Si una persona sospecha que fue víctima de una estafa, debe actuar rápido.
Lo primero es contactar al banco por canales oficiales para bloquear tarjetas, cuentas o accesos digitales.
Luego conviene cambiar contraseñas del banco, correo electrónico, redes sociales y WhatsApp.
También se debe revisar si hay dispositivos vinculados a las cuentas y cerrar sesiones desconocidas.
Es importante guardar capturas, números de teléfono, comprobantes de transferencia, correos, enlaces y cualquier dato que pueda servir como prueba.
Después se debe realizar la denuncia ante la Policía o la unidad correspondiente.
Cuanto antes se actúe, más posibilidades hay de bloquear operaciones o aportar información útil para la investigación.
Cuidado con la inteligencia artificial y los videos falsos
Las estafas también se están volviendo más sofisticadas con el uso de inteligencia artificial.
El Banco Central del Uruguay ya ha advertido sobre videos falsos que usan la imagen de autoridades para promocionar supuestas inversiones.
Este tipo de contenido puede parecer real, pero estar manipulado.
Una regla simple: si un video promete ganancias rápidas, inversiones seguras o pide datos bancarios, hay que desconfiar.
Las autoridades del BCU no realizan recomendaciones personalizadas de inversión ni solicitan datos bancarios o personales a través de videos, redes o mensajes.
La familia también debe hablar de seguridad
La prevención no debería quedar solo en manos de cada persona.
Es importante hablar de estos temas en familia, especialmente con adultos mayores, adolescentes y personas que no están tan acostumbradas a usar tecnología.
Una buena práctica es acordar una “palabra clave familiar” para casos de emergencia.
Si alguien llama diciendo ser un familiar y pide dinero urgente, se le puede pedir esa palabra. Si no la sabe, se corta la llamada y se verifica por otro medio.
También conviene explicar que ningún familiar serio se va a enojar porque la persona decida verificar antes de transferir dinero.
No es vergüenza caer: los estafadores son profesionales del engaño
Muchas víctimas no denuncian por vergüenza.
Pero caer en una estafa no significa ser ingenuo. Los delincuentes estudian cómo generar miedo, urgencia, confianza y presión emocional.
Usan datos reales, nombres de familiares, logos de empresas, mensajes bien escritos y hasta páginas idénticas a las originales.
Por eso es importante hablar del tema sin culpar a la víctima.
La prevención funciona mejor cuando la información circula.
Recomendaciones finales para evitar estafas
- No compartas contraseñas, PIN ni códigos de verificación.
- No ingreses al banco desde enlaces recibidos por mensaje.
- Usá la aplicación oficial o escribí la web directamente.
- Activá doble factor de autenticación.
- Activá alertas de movimientos bancarios.
- No descargues archivos de remitentes desconocidos.
- Verificá por otra vía cualquier pedido urgente de dinero.
- Desconfiá de premios, sorteos o inversiones demasiado buenas.
- Revisá movimientos de tus cuentas y tarjetas.
- Hablá con familiares mayores sobre estas maniobras.
- Guardá pruebas y denunciá si fuiste víctima.
Conclusión
Evitar estafas no depende de una sola acción, sino de crear hábitos de seguridad.
Cada mensaje sospechoso, cada enlace extraño y cada llamada urgente deben ser revisados antes de actuar.
Hoy los delincuentes no siempre necesitan romper una contraseña. Muchas veces logran que la víctima se la entregue sin darse cuenta.
Por eso, la mejor protección es la información.
Cuidar los datos personales es cuidar el dinero, la identidad y la tranquilidad de cada familia.


