Vecinos de barrio Don Bosco vienen reclamando desde hace meses por la situación generada en el entorno del refugio ubicado en la zona. Las quejas apuntan a personas durmiendo o permaneciendo en entradas de viviendas, presuntos hurtos, problemas de convivencia, sensación de inseguridad y falta de respuestas claras por parte de las autoridades.
El reclamo volvió a tomar fuerza tras nuevas publicaciones vecinales en redes sociales, donde se difundieron imágenes de personas instaladas junto a viviendas, capturas de cámaras de seguridad y denuncias públicas sobre hechos que los vecinos vinculan al deterioro de la convivencia en el barrio.
El tema es sensible y debe tratarse con responsabilidad. No se trata de criminalizar a personas en situación de calle ni de negar una realidad social que necesita atención urgente. Pero tampoco se puede ignorar a las familias que viven en Don Bosco y que aseguran sentirse desprotegidas.
Vecinos muestran imágenes y piden intervención
En una de las publicaciones difundidas por vecinos, se observa a una persona durmiendo o permaneciendo junto a la entrada de un domicilio, acompañada por un perro. El texto de la publicación señala que la imagen fue tomada para mostrar la situación “al lado del refugio de barrio Don Bosco” y reclamar a las autoridades responsables por el funcionamiento del lugar.
En otra publicación, vecinos compartieron capturas de cámaras de seguridad donde se ve a una persona caminando por la vereda con objetos en sus manos. El posteo fue acompañado por una denuncia pública sobre presuntos robos ocurridos en plena tarde de domingo en el barrio.
También circularon imágenes con mensajes que vinculan el funcionamiento del refugio con el aumento de problemas en la zona. Estas publicaciones reflejan el malestar de vecinos que aseguran haber planteado la situación en reiteradas oportunidades sin obtener una respuesta suficiente.
Por tratarse de imágenes difundidas en redes sociales, corresponde manejar el tema con cautela: ninguna persona debe ser señalada públicamente como responsable de un delito sin denuncia formal, investigación policial o resolución judicial. Sin embargo, el reclamo vecinal sí debe ser atendido por las autoridades.
Un antecedente policial en el entorno del refugio
La preocupación por el refugio de Don Bosco no surge únicamente de publicaciones en redes. El 25 de febrero de 2026, Diario NORTE informó un hecho ocurrido a la salida del refugio ubicado en calle General Lavalleja, barrio Don Bosco.
Según la síntesis policial publicada por el medio, un hombre fue agredido cuando salía del refugio. El parte indicó que fue abordado por otros hombres residentes del mismo lugar, recibió golpes de puño y fue herido con un objeto punzante.
El hombre fue trasladado al hospital, donde se le diagnosticó una herida de arma blanca, lesión punzante en la región clavicular izquierda y lesión cortante en el cuero cabelludo. El caso quedó a cargo de personal de Zona I en coordinación con Fiscalía.
Este antecedente no permite responsabilizar a todas las personas que concurren al refugio ni vincular automáticamente al centro con todos los hechos de inseguridad del barrio. Pero sí confirma que han existido incidentes graves en el entorno del lugar y que la situación merece una respuesta institucional seria.
La situación de calle necesita atención real, no improvisación
El Ministerio de Desarrollo Social presentó en abril de 2026 la Primera Estrategia Nacional sobre Situación de Calle, bajo la premisa de que “la calle no es un lugar para vivir”. La estrategia plantea un nuevo abordaje para atender a personas que viven en la calle o dependen de dispositivos de alojamiento.
Además, en mayo de 2026 el MIDES lanzó la aplicación web Red Calle 365, una herramienta pensada para centralizar información, canales de contacto y reportes vinculados a personas en situación de calle. La plataforma también informa que, ante problemas de seguridad, corresponde comunicarse con el 911.
Pero una estrategia nacional y una aplicación no alcanzan si en el territorio los vecinos sienten que no hay seguimiento, control ni respuestas concretas. Un refugio no puede ser solamente un lugar donde las personas duermen. Debe tener acompañamiento técnico, reglas claras, protocolos de convivencia, coordinación con salud mental, atención a consumos problemáticos cuando corresponda y presencia institucional.
Don Bosco no puede quedar solo frente al problema
El reclamo de los vecinos no debe interpretarse como un rechazo a las personas vulnerables. La discusión de fondo es otra: si el Estado instala o sostiene un dispositivo de atención en un barrio, también debe garantizar condiciones mínimas de convivencia, seguridad y seguimiento.
Las personas en situación de calle necesitan ayuda real, no abandono. Muchas atraviesan situaciones complejas vinculadas a pobreza, salud mental, consumo problemático, desempleo, ruptura familiar o violencia. Pero los vecinos también tienen derecho a vivir tranquilos, entrar y salir de sus casas sin miedo y recibir respuestas cuando denuncian conflictos.
La solidaridad no puede ser usada como excusa para desentenderse del impacto territorial. Ayudar a personas vulnerables también implica hacerlo bien, con equipos, controles, seguimiento y respeto por la comunidad que convive con el dispositivo.
El reclamo directo a MIDES y autoridades responsables
Ante la reiteración de reclamos, el MIDES debe explicar públicamente cómo funciona el refugio de barrio Don Bosco, qué controles existen, qué equipo técnico trabaja allí y qué protocolos se aplican cuando hay conflictos con vecinos o entre usuarios.
También corresponde que la Intendencia de Rivera, la Policía, Fiscalía cuando corresponda, ASSE, salud mental y otros organismos involucrados informen qué coordinación existe para atender esta problemática.
Los vecinos necesitan respuestas claras, no silencios. Debe informarse cuántas personas atiende el dispositivo, qué horarios tiene, quién lo gestiona, qué reglas internas existen, cómo se trabaja la reinserción social y qué mecanismos tienen los vecinos para hacer reclamos formales.
Robos y vandalismo: una preocupación más amplia en Rivera
La preocupación por la seguridad no se limita a barrio Don Bosco. En los últimos días, la Asociación de Maestros de Rivera expresó alarma por robos y actos de vandalismo en escuelas públicas del departamento.
Según informó Diario NORTE, AMDER denunció reiterados ataques contra centros educativos de Rivera. Entre los casos mencionados aparecen la Escuela Nº 9, donde se registraron tres hurtos en 30 días; la Escuela Especial Nº 102, afectada por robos de cables y vandalismo; y la Escuela Nº 110, donde hubo rotura de vidrios y destrozos.
Este contexto aumenta la sensibilidad del reclamo vecinal. Los barrios sienten que los hechos de inseguridad se acumulan, mientras muchas veces las respuestas llegan tarde o no llegan.
No se trata de enfrentar vecinos contra personas vulnerables
El peor camino sería transformar este tema en una pelea entre vecinos y personas en situación de calle. La realidad es más profunda.
Una persona que vive en situación de calle necesita apoyo, tratamiento, acompañamiento y oportunidades reales. Pero una familia que convive con situaciones de inseguridad, desorden o temor también necesita protección.
Ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. La política pública debe cuidar a quienes están en situación de vulnerabilidad y, al mismo tiempo, proteger la convivencia del barrio. Si una de esas dos partes queda abandonada, el sistema falla.
No alcanza con abrir refugios: hay que gestionar la convivencia
Un refugio mal acompañado puede terminar trasladando la emergencia social a un barrio, sin resolver la situación de las personas asistidas ni proteger a los vecinos.
Por eso, el debate no puede reducirse a si debe existir o no un refugio. La verdadera pregunta es si el refugio funciona con condiciones adecuadas, seguimiento técnico, control, seguridad y resultados concretos.
El Estado debe informar cuántas personas logran salir de la calle, cuántas acceden a documentación, salud, tratamiento, trabajo, vivienda o redes de apoyo. También debe informar cómo se actúa cuando hay conflictos, denuncias o situaciones de violencia en el entorno del dispositivo.
Qué deben responder las autoridades
- ¿Quién gestiona actualmente el refugio de barrio Don Bosco?
- ¿Cuántas personas atiende el dispositivo?
- ¿Qué equipo técnico trabaja en el lugar?
- ¿Existen protocolos de ingreso, egreso y convivencia?
- ¿Qué ocurre cuando un usuario genera conflictos en el entorno?
- ¿Hay coordinación con salud mental y atención a consumos problemáticos?
- ¿Qué canales formales tienen los vecinos para reclamar?
- ¿Qué respuesta concreta dará MIDES a las quejas del barrio?
- ¿Qué rol cumple la Intendencia de Rivera en el seguimiento del dispositivo?
- ¿Qué medidas de seguridad se adoptarán ante denuncias de hurtos o violencia?
Qué debería exigirse
- Información pública sobre el funcionamiento del refugio.
- Reunión entre MIDES, vecinos y autoridades departamentales.
- Canales directos de reclamo para el barrio.
- Presencia de equipos técnicos y seguimiento social real.
- Protocolos claros ante conflictos, violencia o consumo problemático.
- Coordinación con Policía, Fiscalía, ASSE y salud mental.
- Plan de salida hacia soluciones habitacionales reales.
- Rendición de cuentas sobre los resultados del dispositivo.
Resumen del caso
- Vecinos de barrio Don Bosco reclaman por problemas de convivencia en el entorno del refugio.
- Publicaciones vecinales muestran personas instaladas en accesos de viviendas y capturas de cámaras vinculadas a presuntos hurtos.
- En febrero de 2026 se informó una agresión con arma blanca a la salida del refugio de calle General Lavalleja.
- MIDES presentó en abril la Primera Estrategia Nacional sobre Situación de Calle.
- En mayo lanzó la aplicación Red Calle 365 para centralizar reportes, recursos y vías de contacto.
- Rivera también atraviesa preocupación por robos y vandalismo en escuelas públicas.
- El reclamo vecinal no debe usarse para estigmatizar, pero tampoco puede ser ignorado.
Don Bosco necesita respuestas. Las personas en situación de calle necesitan atención real, no abandono. Pero los vecinos también tienen derecho a vivir tranquilos. La solución no puede ser trasladar el problema a un barrio y dejar que la convivencia se deteriore sin control, sin seguimiento y sin explicaciones públicas.
Fuentes
- Capturas y publicaciones aportadas por vecinos de barrio Don Bosco.
- Diario NORTE – Hombre agredido y herido con arma blanca a la salida de un refugio en barrio Don Bosco
- MIDES – Primera Estrategia Nacional sobre Situación de Calle
- MIDES – Lanzamiento de Red Calle 365
- Red Calle 365 – Canales de contacto y reportes
- Diario NORTE – Maestros preocupados por robos y vandalismo en escuelas de Rivera


